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hacia el escondite secreto

Adentro quiebran mis huesos
Fuera se eriza el pelo
Viendo como se apaga
Alma que quemó el fuego

Ahora quedan cenizas
Polvo de un llanto eterno
Abono de una semilla
Nueva que esparce el viento

Alguien hay tras la cortina,
Que despierta, que revive, que suspira

Alguien hay tras la ventana,
Que se enrabia, se revela y se levanta

Alguien hay tras los barrotes,
Que ensueña entre lunas llenas y soles

Alguien hay tras el cristal,
Que a veces asoma, me sonríe y me mira

Alguien hay tras las macetas,
Que reniega, regaña y receta

Alguien hay detrás,
Que siempre, siempre,
Aún no estando, está

Pintor de manos ensoñadas,
tú que derramas y derramas,
truene, nieve o llueva,
tu arte sobre esta acera.

Cada día al pasar, mi asombro
absorto queda,
ensimismado, entre una nébula
de pensamiento.

Me pregunto
qué será de tu pasado,
por qué la calle es tu campo,
el lienzo tu sembrado.

Oh! Mi gran pintor
de vagabunda mirada,
ansioso espero,
soñando, verte mañana.

En un patio de invisibles leones, de mochuelos de piedra y desgastados farolillos de tozuda persistencia. En un patio que despierta para dar vida a las altas horas, siendo acogido por testigo de una fiesta que por protagonistas no faltan los invértebres luceros y como anfitriona su carnosa luna amatista, una orgía de sueños de sepulcro negro, deriva de mentes que naufragan en si mismas por el cansancio de sus tripulantes, nutren de oscuro silencio el vacío de la noche. Cientos de ojos cerrados con persianas abiertas y guiñadas, con o sin gafas, ojos de negras pupilas y de ciegas visiones, duermen.

Tan solo el baile de una lucecita roja, al fondo, entre la gran trepadora de hojas verdosas y colosales ramas disfrazadas de raíces que abrazan los edificios con desvivida pasión, entre ellas, entre todas ellas, el brotar de su rojo latir, un parpadeo pausado, sereno, tímido… que al brillar da certeza de querer decir algo, pero al mirar, su verecunda actitud, le hace escondite de miedos y guarida de dudas.

También canta un gorgoteo, cuando al acariciar el agua del estanque, un arrolluelo esclavo del placer humano, fluye sin descanso alguno para dar cobijo a multitudinario recreo de peces huérfanos de padre y madre, huérfanos de inciertas profundidades y de infinitos descubrires. Se suman tertuliando por gestos algunos portadores de azahar y atrofiados frutos cítricos que se reúnen en un rincón para contarse vanidades y penas.

Y cuando todo parece engullirse el mundo y respirarme el alma, el ojo del «3º-B» se abre queriendo participar de este frenesí de eufóricas quietudes con demasiada violencia, tanta, que sin intenciones malignas, sangra de luz mi gran secreto. Escalumbrando gnomos y duendes, aullentando a las hadas de la percepción y asesinando la indefensa fantasía con el atropello de su rutina. En ese momento miro al cielo, y una reunión de malhumoradas y madrugadoras neuronas me dicen sin sutileza alguna:

…Nestior, ya es de día!!

Muy buenas,
de antemano me disculpo si en algún momento ofendo, para nada es mi intención.

Señor Librepensador, libre eres porque dices lo que piensas, aunque a veces, decir lo que uno piensa puede ser una falsa libertad del ego. La libertad alude al respeto, a la empatía, a la comprensión… Si tomas las cosas a lo personal, como denoto en el tono del artículo,
 no propondrás nada laico ni equilibrado, alguien que busque la paz entre esta guerra de sexos capitaneada por gente que se siente demasiado identificada con su género y sus falsos roles sociales, no se sentirá abrazada por tus libres palabras (lo digo ante todo por mí), si realmente buscas paz, estaría bien hablar en paz. También pienso que mezclas muchos conceptos que se oponen entre sí, el título y sentido del artículo camina hacia una concreta dirección ensuciando determinadas ideas y términos que realmente brillan.

Señor Librepensador, no hay por qué luchar en un bando u otro, pienso que se trata de una mirada al interior de cada uno, un repaso de las premisas que tenemos instaladas en nuestras mentes y conductas absurdas que seguimos por el mero hecho de que siempre se han seguido. Si se busca la igualdad entre personas, habría que borrar las diferencias personales que se graban en nuestra forma de mirar y lanzar al mundo unos ojos limpios de prejuicios.

Por otro lado señor pensador, yo pertenezco a ese lado masculino dotado de miembro y testosterona, y desde esta perspectiva varonil, me cansa enormemente cuando en reuniones con mis colegas pasa una mujer y babeamos como lobos, incluso arrojamos estúpidos halagos que la ruborizan y la hacen sentir mal. Ese es el flanco que está en desigualdad de manera involuntaria y atrapado por las redes del patriarcado y un sistema machista. Ojo, cuando digo machista, no acuso a los hombres, envuelvo a machos y hembras con ese desequilibrado pensamiento que los hace comportarse como depredadores o presas. Por otro lado, no somos conscientes (algunos ya si) de cuantiosa posición de preferencia, a nivel social, tenemos solo por nacer varones.

Vivo con una persona del sexo femenino que por voluntad propia y por su situación incómoda en determinados aspectos educativos a lo largo de su vida, ha decidido indagar en los confines del pensamiento automático-social y ha conseguido tomar las riendas de su vida de una forma muy sana, y valerse como persona libre ante los patrones que fueron impuestos en su infancia. Te puedo asegurar que hemos removido jun@s todo el mundo del feminismo y hemos descubierto que como en todos los sitios, hay personas dañadas por alguna experiencia, agresivas por naturaleza, impotentes por su situación, etc… no todo lo que brilla es oro. Pero también hemos encontrado muchísimas respuestas que han alumbrado nuestros caminos como navegantes de un mismo barco.

Para concluir mi intervención, te hago una propuesta desde mi ignorancia y desde lo que me ha llegado de tus palabras (evidentemente puedes llevarla a cabo, simplemente contemplarla o ignorarla…): no tires por tierra todo el esfuerzo que tantas y tantas mujeres han hecho para lograr que sus vidas sean pintadas por ellas mismas, con sus propios criterios, separadas de los miedos que las maniataban al pensar que poseían cuerpos manchados de pecado, vidas narradas con bocas mudas que ahora vociferan la libertad, mujeres que simplemente han conseguido poder disfrutar de ellas mismas tal y como son, mujeres muy muy dolidas que ha conseguido salir a flote y ver que el sol también sale para ellas. Tan solo pido respeto.

…y no olvides que la sociedad es tan extensa en castas y guetos, que jamás podremos entender desde nuestros «ricos aposentos primermundistas», los lamentos silenciados de medio mundo que viven bajo nuestra sombra.

PD: vuelvo a repetir, perdón si en algún momento te he ofendido. Alegría, libertad y paz!!

CARROMATO PUNK
Sube, súbete que te llevo, valiente
torero
Quítate el sombrero, ven y
salta al ruedo
Suéltate el pelo marinero y
sube
Que la tormenta no aumenta
Menta, pistacho, gazpacho o
puchero
No lo pienses mucho, sube al
carro que no espero
Soltemos amarras, subamos las
velas
Carriles, carreteras,
caminillos y veredas
Y échale aceite que las
piezas resbalen
Mete corriente que la máquina
arranque
Dale que dale, que este
cuerpo no pare
Dale que dale, que este carro
se embale

Y arriba las nubes ya no brillan
El sol las acuchilla, chicharras
chirrían
Y chillan chiquillos y chiquillas
Vaya movida, y achucha, achucha
Que esto pille carrerilla
Y mientras tanto, la luna va asomando
La tarde pasa, la noche va pasando
Y bailando tanto, cuando canto mando
Carro, carromato punk!
Sube, que se nos hace de
noche
Llévame, de Barcelona hasta
Ayamonte
Ponte, ponte a los mandos del
coche
Corre, corre, vuela por el
horizonte
Hey! la música la pongo yo,
tu solo baila
Báilale al mundo, díselo con
marcha
Díselo alegre, díselo con
gracia
No tengas miedo que este
ritmo no mancha
Achucha y arrambla, salta a
la cancha
Pide revancha, empuja que
ensancha
Cinturas estrechas, caderas
anchas
Y arriba, la música no para la risa se
dispara
Parando el tiempo, parando las penas
Rima que te rima, voy rimando por las
venas
Veneno que llevo dentro
Quiero que la vida sea, na más que una
alegría
Y que la gente sueñe de día
Y sonría, y viva rica y diga arriba
Carro, carromato punk!
 

Ver videoclip en Youtube

La vida al desnudo es algo que nos inspira, nos libera y a la vez
tememos, haciéndonos sentir inseguros y débiles. Perder el miedo a
soltar las máscaras que nos impiden reconocernos a nosotros mismos tal y
como somos, con nuestros “defectos”, atranques emocionales, arrastres
mentales… Soltar todos los prejuicios que tapan la más vulnerable
cualidad del ser humano, el desnudo. Esa forma de relacionarnos desde el
estado más puro de la persona. Mentes liberadas de todo patrón inútil
que nos permitan mirarnos a los ojos y contemplar nuestro interior más
vulnerable. Un desnudo integral, sin tabúes ni vergüenzas. Un reto
basado en diluir los miles de miedos y complejos que taponan nuestra
autenticidad hasta quedar por completo a flor de piel, tal y como somos,
sin estrategias para ocultar el más preciado regalo que nos podamos
hacer, nuestro diamante en bruto.

 

Vivir al desnudo alude a ese abanico de espacios abiertos, de parcelas
baldías, de desiertos, océanos y montes, de animales salvajes, ríos
estruendosos, de ocasos rindiéndose al día y amaneceres bordando el
sigilo del despertar. Ese jardín de flores sonriendo al sol y
deshojándose en el otoño para renacer de nuevo en primavera. Esa
cenicienta esclava de sí misma, que entre harapos y descosidos soñó con
ser “princesa” desconociendo que ya lo era. Esa lágrima, que desde tan
enorme fortaleza baja deshaciéndose por las mejillas de la ternura
dejando una estela de alivio y sosiego. Ese inocente niño, que sin
importar color, edad, sexo, casta ni estatus social, se desvive jugando
feliz con otras niñas y niños de la playa, gastando ilusiones y volando
cometas de esperanza hasta agotar el último rayo que Lorenzo brinda…

 

Es el momento de despojarnos de esos engalanados trajes de etiqueta
para impresionar comensales de nuestra propia mesa, ya no valen las
estrategias baratas que tropiezan con la naturaleza del ser humano…
Fuera las pestañas postizas y rabos afilados por temor a que la mirada
no alcance las profundas lejanías. Fuera esa faja que oprime y achica el
alma, haciendo que embeban nuestros adentros. Fuera esas persianas y
rejas que impiden que el aire y la luz refresque nuestro interior. Fuera
esos tacones que nos hacen estar tan por encima de nuestra atmósfera
que la falta de oxígeno y la presión acaban dominando gozos y disfrutes.
Fuera los espejos que distorsionan sentimientos y emociones creando
imágenes falsas de nosotros mismos. Fuera esos castillos con tantas
salas, torretas y pasillos, que nos hacen perder el norte en nuestro
propio hogar…

 

Abramos la puerta del nudismo y entremos en un lugar donde las máscaras quedan
sepultadas bajo las raíces de una naturaleza en libertad, despachando el
aire entre miles y miles de ramas que se alzan al mundo para gritar: DESNUDA TE QUIERO MI VIDA!!!

El pago con odio ante cualquier violencia es
simplemente el combustible para que se alimente una batalla donde siempre
perderá la comprensión, la comunicación y la conciencia.

Hoy en día está claramente visto pero no asimilado, que la sociedad, así como sus líderes, gobiernos, justicia… se dedican a impartir la paz por concepto mediante el incentivo de actuaciones que fomentan el odio, no importa hacia quienes. Siempre nos indican que debe haber un culpable y una víctima, un «bueno» y un «malo», uno de los grandes estigmas bien marcados en nuestra sociedad. Jamás nos enseñan a diferenciar nuestro propio estado de responsabilidad ante una situación de conflicto ya sea externa o cercana a nuestras vidas. Pensamos que estamos exentos de responsabilidad ante un altercado que se genera en otro lugar y por otra gente ajena a nuestro entorno. Vemos las situaciones desde un punto de vista tan focalizado y objetivo que perdemos el campo de visión por completo y solo nos quedamos con el resalte de color más destacado en el lienzo del problema, a veces manipulado por intereses que rinden culto al mayor de nuestros egos: la perpetuación de nuestra ideología.El odio de un individuo, sumado al de otro, sumado al de un pueblo, sumado al de toda una sociedad, nos hace tanto daño a nosotros mismos como a todos los que condenamos, matamos, aislamos, criticamos… Ese odio personal que al final se convierte en colectivo, ha facilitado que personas de nuestra misma raza (la raza humana) se conviertan en las víctimas de nuestra falta de responsabilidad, en «los malos».

Cuando se habla de responsabilidad, se piensa que es una cualidad ligada a alguien que está implicado directamente en un suceso, y ahora digo yo: ¿a caso no estamos implicados en que más de medio mundo viva en una profunda pobreza? ¿Crees que habría pobres si no hubiese ricos? ¿Crees que estamos exentos del capitalismo cuando compramos un móvil de última generación? ¿Y en cualquier guerra, pensamos que es algo entre otros países? ¿Crees que como individuo estas exento de responsabilidad? ¿Crees que los gobernantes a los que has votado o votaron tus allegados más cercanos (padres, hermanos, primos…), mediante un sistema democrático al que agradecemos que exista (a través del miedo que tenemos a otros sistemas como «la dictadura»), están exentos de responsabilidad cuando permiten el negocio de las armas y se alían con otros países por intereses propios como si jugaran al «Risk»? ¿Aún piensas que la guerra es cosa de otros? Todas estas preguntas si se tratan desde un punto de vista global, nos llevan al mismo sitio: «Soy responsable de…»

Existe una grandísima responsabilidad en cada individuo cuando se interioriza un determinado odio hacia algo o alguien, inconscientemente y casi sin querer lo pones en manifiesto en tus círculos afectivos, adherido a ideas o conceptos que divulgas mediante tu opinión hacia tus semejantes, expandiéndose así como un virus contagioso, que infiere en la masa poco a poco, como una inyección letal que contamina y mata, de casa en casa, de barrio en barrio, por los bares, trabajo, amigos… dependiendo además de «quién eres» y si ejerces un estatus de alta convicción hacia los demás.

Es aquí cuando abordamos el tema de «TODO ES ETA». Esta irónica creencia, se nos presenta en la sociedad en pleno 2016 a través de un cierto odio hacia la «injusticia» de las miles de muertes que generó de forma directa esta banda terrorista, y que de forma indirecta también han sido responsables otras entidades políticas, colectivos e individuos, incrementando el conflicto con más violencia y odio.

Si cuando ves en la prensa una de las sensacionalistas noticias con las que suelen bombardear los medios de comunicación nuestros estados emocionales para conseguir más audiencia a costa del sufrimiento de otras personas y te hacen generar tal cantidad de odio, imaginemos el sentimiento que pueden general estas familias cuyos allegados han sido víctimas directas del crimen. Se presenta una situación en la que está justificada la acción de odiar ante gravísimo altercado, la pérdida de un padre, o de un hijo o de un familiar… Es algo que la sociedad tolera y comprende como normal, empatizando con más odio y generando un tema casi tabú, del que, hablar de ello o escudriñar por los rincones de la ética buscando puntos de vista desde diferentes ángulos, te lleva a formar parte implicada y culpable de tal monstruosa acción como es el asesinato (terrorismo si es a través de un colectivo y por ideales).

Así pues, alguien podría aplicar la sonadísima frase de: «… si hubieran matado a alguien de tu familia no pensarías así». Y mi respuesta podría ser: «Lo han hecho y pienso así»… Pero en mi caso, no lo es. Y no tendría que serlo necesariamente para tener que generar un gran estado de odio y venganza, esos atributos despiertan en nosotros con gran facilidad y sin tener que pasar por una experiencia tan «traumática» como esa). Al contrario, también se da el caso de no generar odio ante una experiencia de tal calibre, y ocurre que, allegados o no allegados, consiguen mirar dentro de sí su parte de responsabilidad en el juego y toman la situación como un accidente terrible de una sociedad desequilibrada, sin tener que buscar culpables de forma sistemática para dar rienda suelta a su afán de venganza y rellenar de justicia enmascarada de odio el vacío de los huecos que el drama dejó.

Existe un paso más al que la sociedad puede acceder… existen tal infinidad de caminos, que no hemos de dejar que se hunda nuestro Titanic moral en un mar de violentos pensamientos. Existe un paso más en donde la conciencia logra allanar un camino de piedras que el pensamiento racional y sistemático ha labrado durante nuestra vida, haciéndonos creer que es el único camino y que habrá que abordarlo descalzos de espíritu y con las botas de la realidad, esa palabra que solo pronunciarla alude a la mentira.
Existe un rincón de paz más allá del inmenso horizonte hostil donde buscarnos a nosotros mismos, limpios de prejuicios y en el estado más puro del ser. Existe una forma de sentir la libertad que tanto ansiamos… si, existe… y se encuentra justo al torcer la esquina del miedo y emprender el camino por la avenida de lo desconocido, de la aventura… romper a correr con los pies de un niño y mirar al frente tan lejos como tu imaginación alcance.

 

Hoy ya es 2016, ni más ni menos que el quinto día de este nuevo año, y como en todos los nuevos años, nuevas etapas se abren, nuevos caminos, hacia nuevos horizontes, incluso algunos solo se perciben desde lo lejos, algo como un fino y suave trazo en donde el futuro es incierto, donde el mar es infinito y donde el cielo se duerme sobre sí mismo.

Hoy, después de toneladas de noches entre sueños y días perdidos por un mundo sin manual de instrucciones, desprecintamos este nuevo lugar. Quitaremos algunas brozas y dejaremos que algunos rayos de luz entren. Será un curioso escondrijo donde tú y yo nos refugiaremos de los vientos del poniente, de las calores del sur del corazón, de las lluvias de febrerillo el loco, de los fríos de nuestros anhelos, de la impaciencia de nuestros deseos, de la soledad de nuestra mente…

Hoy, noche mágica para nuestro niño pequeño. Noche de historias sin sentido sentida por los recuerdos y las brisas de una infancia tupida de inocencia. Hoy dejaremos que se abra una puerta hacia un lugar incierto. Dejaremos que todo ocurra por azar, donde el manto de las palabras nos abrace, donde las ideas se disfracen de difusas verdades y el sentido de algo no exista sin nuestras sensaciones mas banales. El fluir de un espacio sin límites, donde sus recovecos sean curvos, donde el suelo y el techo jamás se hayan visto, donde el aire desahucie suspiros y los coloree de libertad.

Sin más queda inaugurado un nuevo camino “Hacia El Escondite Secreto”, un mundo del Nestior de Mundo y TUYO…

 

© 2018 NESTIOR