Hoy ya es 2016, ni más ni menos que el quinto día de este nuevo año, y como en todos los nuevos años, nuevas etapas se abren, nuevos caminos, hacia nuevos horizontes, incluso algunos solo se perciben desde lo lejos, algo como un fino y suave trazo en donde el futuro es incierto, donde el mar es infinito y donde el cielo se duerme sobre sí mismo.

Hoy, después de toneladas de noches entre sueños y días perdidos por un mundo sin manual de instrucciones, desprecintamos este nuevo lugar. Quitaremos algunas brozas y dejaremos que algunos rayos de luz entren. Será un curioso escondrijo donde tú y yo nos refugiaremos de los vientos del poniente, de las calores del sur del corazón, de las lluvias de febrerillo el loco, de los fríos de nuestros anhelos, de la impaciencia de nuestros deseos, de la soledad de nuestra mente…

Hoy, noche mágica para nuestro niño pequeño. Noche de historias sin sentido sentida por los recuerdos y las brisas de una infancia tupida de inocencia. Hoy dejaremos que se abra una puerta hacia un lugar incierto. Dejaremos que todo ocurra por azar, donde el manto de las palabras nos abrace, donde las ideas se disfracen de difusas verdades y el sentido de algo no exista sin nuestras sensaciones mas banales. El fluir de un espacio sin límites, donde sus recovecos sean curvos, donde el suelo y el techo jamás se hayan visto, donde el aire desahucie suspiros y los coloree de libertad.

Sin más queda inaugurado un nuevo camino “Hacia El Escondite Secreto”, un mundo del Nestior de Mundo y TUYO…

 

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